La Ley de Conservación de la Energía.

Desde el umbral de la puerta no puedo dejar de mirar el maravilloso interior de la habitación, la que ambos hemos construido durante estos años. Es muy cómoda y luminosa, las paredes fueron pintadas con mimo y todos los recuerdos que la decoran la convierten en algo todavía más hermoso. Tú estás sentado en la cama, pero ya no sonríes. Tus ojos, antes llenos de amor y de cariño, ahora me miran con rabia, confusión y reproche. Y no te culpo. No entiendes por qué me tengo que marchar, y la verdad es que yo tampoco lo entiendo. Pensaba que entendía como funcionaba el amor, pero al parecer estaba equivocada; ya no entiendo ni creo en nada. Si el amor es así, ¡qué crueldad!… Se nos da la felicidad por un tiempo pero luego nos es arrebatada. De esos ojos hermosos, cuyos párpados tantas veces besé, brotan lágrimas que hacen que mi corazón -o lo que quedaba de él- se quiebre un poco más, al saber que soy yo la culpable de tu tristeza.

Al parecer el amor es como una fórmula, en la que al principio parece que tienes todo lo necesario para que la reacción química no se detenga, pero un día descubres que hay algo que falta. Y no es culpa tuya, ni mía, ni de nadie en realidad. No sé cómo decirte que nuestro amor y felicidad fue tan real como nuestros nombres, y que no tienes ni idea de la clase de persona maravillosa con la que he tenido la suerte de compartir un pedacito de mi vida, no sé cómo decírtelo sin que pienses que lo digo por lástima o culpabilidad. Lo único que puedo esperar es que algún día lo veas con la misma claridad que yo. Echaré de menos tu sonrisa, tus abrazos, tus palabras de ánimo y consuelo, tu sentido del humor, el despertar a tu lado, tu energía y tu calor. Te echaré terriblemente de menos.

 

“Nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio y que todo quede reducido a ruinas.  Las ruinas son un regalo, son un camino a la transformación.”

 

Lo único más imposible que quedarme era irme. Pero me tengo que marchar. Necesito cruzar la puerta y enfrentarme a todo aquello que siempre he evitado y cerrar de una vez por todas mis heridas, encontrar la paz y la verdad sobre mi misma y amarme, como tú me amaste a mí. El camino que me espera es largo y difícil, pero no puedo seguir huyendo de él. Llené mi maleta con todos los recuerdos y experiencias vividos, pues al contrario que con otras experiencias de mi vida, no tengo intención de olvidarlos ni de negarlos. Son parte de mí por siempre, como tú también lo eres, aunque me condenes al olvido o me entierres con reproches. Porque nuestro amor es como la energía. Según la Ley de Conservación de la Energía, ésta “ni se crea ni se destruye, solo se transforma.”

 

“No puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. Me diste una eternidad en nuestros días contados. Y por ello te estaré agradecida por siempre.”

 

 

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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