Relaciones Tóxicas: Personas de las que debes alejarte.

Tengo la teoría – cada vez más firme – de que hay mayor porcentaje de personas idiotas que normales. Más adelante, en otra publicación, comentaré el por qué llamar a una persona “animal” se acerca más a un halago que a un insulto, puesto que los animales, en comparación con los humanos, son seres maravillosos. Pero hoy solo me quedaré en la superficie con un breve análisis  sobre la clase de personas  que debemos evitar.

Los pesimistas sin causa ni remedio:

Todas las personas pasamos por etapas y muchas veces nos dejamos llevar por el pesimismo. Pero esta cateoría de personas se caracterizan por un pesimismo crónico; todo está mal, nada tiene remedio, cualquier cosa pasada fue mejor – aunque en ese momento también dijesen que era una mierda – y ninguna idea para salir en ese bucle infinito les vale. De hecho, no quieren. Además, el pesimismo se contagia.

Las personas envidiosas:

No son capaces de apreciar lo que tienen y su vida se basa en un constante deseo por lo que tienen los demás. Para ellos, el fin justifica los medios, por lo que harán cualquier cosa por conseguir lo que quieren.

Las personas egocéntricas y soberbias:

Yo, yo, yo. ¿Eres yo? Pues entonces no me interesa. Para una persona egocéntrica, todo gira a su alrededor y todo lo que no sea su persona carece de interés. Solo se relacionan con personas que reconocen de su mismo nivel, siendo los demás “seres inferiores”. Pero en realidad, no se soportan ni entre ellos.

Las personas amargadas y victimistas:

Al igual que los envidiosos, no son capaces de apreciar lo que tienen y la forma de solución a sus conflictos es el arrastrar a los demás a su amargura. La satisfacción personal la consiguen cuando ven a otra persona que está en su misma o peor condición.

Las MALAS personas:

La categoría de persona más peligrosa no solo por cumplir las formas de las anteriores, sino también porque se le suma el dolo, la alevosía, el ensañamiento y el engaño. Una mala persona disfruta con el mal ajeno, provocándolo o simplemente viéndolo. De cara a la galería se presentan como buenas personas, de las que aparentemente puedes confiar, pero sus forma de actuar es siempre por la espalda, de forma cobarde, para no resultar evidente. Se consideran a sí mismos como personas inteligentes y astutas, pero no dudan en recurrir a golpes bajos haciéndose valer de la confianza prestada. Por supuesto, son de los que tiran la piedra y esconden la mano; harán todo lo posible por hacer creer a los demás que los buenos son ellos, cuando en realidad bajo esa falsa apariencia se esconde una persona falsa, cínica e hipócrita.

Sin título

A lo largo de nuestra vida conocemos a muchas personas y es inevitable que en más de una ocasión nos encontremos con muchos de estos sujetos, con los que al mínimo indicio hay que poner distancia. En caso de conflicto, es cierto que “no hay mayor desprecio que no dar aprecio”, puesto que discutir con personas tóxicas es un callejón sin salida, debido a que no razonan ni dan el brazo a torcer. No se sabe a ciencia cierta quién fue el autor de la siguiente frase – muchos apuntan a Kant y otros a Nietzsche o Mark Twain – pero lo importante es que es cierta:

“Nunca discutas con un idiota, pues te bajará a su nivel y allí te ganará por experiencia”

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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