La mala lotería.

(Atención: El siguiente contenido está basado en hechos reales y puede herir la sensibilidad del lector.)

Una tarde me encontraba reunida con unos amigos, hablando sobre diversos temas. En un determinado momento, recordamos acontecimientos de nuestra más juventud. Una de las participantes se jactaba de haber probado un amplio catálogo de diferentes drogas y haber tenido experiencias “alucinantes”. De ahí surgió el debate sobre por qué a día de hoy, con la cantidad de información, jóvenes de edades cada vez más tempranas se adentran en el viaje de los psicotrópicos.

“Es una exageración”- dijo ella con altivez– “Un porro al año no hace daño. Y una simple pastilla menos. Lo que pasa es que sois unos acojonados y no tenéis ni idea.”

Me fue inevitable acordarme de B. Me pregunto si él también pensaba lo mismo.

B. era un chico normal, tenía menos de 25 años y consumía drogas “muy ocasionalmente” . Una noche salió como de costumbre con sus amigos de fiesta, se tomó unas copas y alguna pastillita -éxtasis y LSD- para animarse un poco. Party hard. Al día siguiente B. se despertó en su cuarto; la cabeza le daba vueltas y no recordaba absolutamente nada de la noche anterior. En su mente solo había algunas escenas borrosas de la fiesta con sus amigos. Intentó seguir durmiendo pero tenía una desagradable sensación; se había acostado en su cama con la ropa puesta y estaba pegajosa. Cuando bajó la vista, descubrió con horror que estaba manchada de sangre, y no precisamente poca cantidad.

Se levantó y se desvistió de inmediato, buscando alguna herida por su cuerpo, pero no encontró ni un rasguño ni lesión alguna. Confuso, llamó a sus amigos para preguntarles qué había sucedido, pero todos le dijeron que lo habían llevado a su casa de madrugada porque estaba “muy pasado”. Con sus dudas sin resolver, llamó a su padre, que inmediatamente llegó al lugar y le aconsejó acudir al centro policial para esclarecer los hechos.

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Tras largas horas elucubrando, descubrieron lo que ocurrió aquella noche. B. después de haber sido llevado a casa, se fue a la de su vecina de 78 años. Entró en su casa y cuando encontró a la mujer, la violó reiteradamente y después la acuchilló varias veces. En el piso de la anciana encontraron su cadáver mutilado, sangre y huellas de B. por toda la estancia.

“El trastorno psicótico inducido por sustancias es una lotería que suele tocar”

A día de hoy B. sigue sin recordar lo sucedido aquella noche a pesar de las evidencias. La historia de B. es solo uno de los muchos casos que se dieron de crímenes bajo los efectos de las drogas.

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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