No leas esto.

No leas esto si no quieres que tu vida cambie. No leas esto si estás cómodo mirándote al ombligo y culpando al mundo de tus problemas. No leas esto si prefieres seguir engañándote. Allá tú.

En cambio, si quieres salir del hoyo en el que estás metido lee esto: Todos los problemas tienen solución, menos la muerte. Tan solo necesitas algunas cosas como paciencia, perseverancia y actitud. Por que con una mala actitud o negativa no vas a llegar a ningún lado, vas a seguir cavando ese hoyo más profundamente. En otros casos, también puedes necesitar una buena comunicación: hablar y escuchar. Porque cargar con pesos innecesarios solo va a hacer que te hundas más.

Es costumbre pensar que la culpa es de los demás; claro que tú no tienes la culpa de que el país vaya mal o que haya gente gilipollas en el mundo, pero si tienes culpa de no hacer nada o darle importancia a las cosas que no la tienen. La solución no es encerrarte en tu habitación, envolverte como si fueses un gusano de seda y esperar a que algo pase. Si esperas convertirte en una linda mariposa, siento decirte que eso no va a pasar, lo único que va a pasar es el tiempo. Te puedo decir por las buenas “buenos días princesa/princeso, sal a la calle con una enorme sonrisa” o por las malas “sal de una puñetera vez, pisa la calle y si llueve te jodes y llevas paraguas” Aprende a conjugar el verbo “aguantarse”: Yo me aguanto, tú te aguantas…

¿Tus amigos te decepcionan? Cámbialos.

¿Te da miedo la soledad? Aprende a convivir con ella, es una compañera a la que a veces hay que tragar.

¿No encajas en ningún lado? Sigue buscando.

¿No consigues los resultados deseados? Esfuérzate más, y si no es tu vocación, cambia.

¿Te putean? Devuélveles el golpe.

¿Te han roto el corazón? Desahógate. Llora mucho, apóyate en los tuyos, haz actividades para evadirte, date caprichos, date tiempo. Con el dinero ahorrado para invertirlo en él/ella, cómprate unos zapatos, o lo que tú quieras. Porque tú lo vales.

Te voy a contar lo que son problemas de verdad. Un problema de verdad es no tener a nadie, ni tener donde caerse muerto. No poder comer todos los días. No tener trabajo. Que no haya justicia. Que te quiten lo poco que tienes. Que no tengas ni salud. Tener los días contados.

Sin dulcificar nada, la vida es así, a pelo, y el azúcar se lo echa cada uno a su gusto. Si te quedas corto, no te quejes de que te sabe amargo. Estás esperando a que llegue el día en que todo cambie y vaya a mejor. Y llegará, pero solo si tú quieres y pones los medios. Sino, ya puedes esperar sentao.

La vida nos hecha un pulso y muchas veces sentimos que nos puede; aguanta y espera a que se canse, ese es el momento de atacar. Parece fácil, pero no lo es. De hecho, muchas veces  tengo que repetírmelo a mi misma a menudo, o me lo tienen que repetir.

“Dije que la vida era una broma, pero no que la broma tuviese gracia”

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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