EXtraños.

Personas que lo eran todo, y pasaron a ser nada. Formaron parte de tu vida, siendo una influencia importante y ahora ni os saludáis por la calle. Como decía la canción, ‘somebody that I used to know’ y ya está. Hablo de esas personas que fueron amigos, parejas o incluso familia.

Las relaciones personales evolucionan, y a veces para mal, dando lugar a los “EXtraños“: ex amigos, ex parejas… Todo lo que lleve un “ex” delante, mal asunto. Lo que sea, significa que ya se acabó y no hay vuelta atrás.

A veces te empeñas y decides volver atrás y recuperar ese amigo/a con el/la que compartiste tanto y -ERROR- porque si realmente hubiese sido una amistad férrea, el final no habría llegado. Pero te empeñas, porque somos seres cabezotas y claro, a lo mejor se recupera parcialmente esa relación pero jamás vuelve a ser lo mismo, lo pintes como lo pintes. “Crecer es aprender a despedirse”, pero decir adiós nunca fue fácil.

Las razones por las que una amistad se va a pique son tan diversas que si hiciera una lista no acabaría hasta mañana. Están las presuntas amistades que se deterioran por el paso del tiempo o la distancia, y digo “presuntas” porque en las verdaderas amistades, aunque uno esté en la Conchinchilla y otro en Madagascar, decir un “hola, ¿cómo estás?” de vez en cuando no cuesta nada, y más con la tecnología de hoy en día que permite el envío de mensajes instantáneamente y gratis.

Las relaciones amorosas son las que por normal general, tienen un final más amargo. Compartes un pedacito de tu vida con una persona que crees que es la indicada pero por cosas del destino, la relación no funciona. Y se pasa mal tanto como si eres el que pone punto y final o si eres el abandonado, porque repito que decir adiós no es fácil. En el primer caso, tienes que soportar el papel de malo/a de la película -a no ser que tu decisión esté fundada en el comportamiento de la otra persona- y tragarte perlas del tipo “si te tengo mucho cariño, pero no te voy a perdonar nunca” a lo que piensas “pues muy bien, problema tuyo” pero te callas, no vaya a ser que se lie más la cosa. Porque no hay nada más desagradable que tener que discutir con un ex novio/a, es la mayor pérdida de tiempo. En el segundo caso,  coges la rabia del siglo, la mezclas con es bajón de autoestima y la revuelves con la culpabilidad y tienes un cóctel explosivo que con el tiempo se extingue.

Luego están las personas que dicen ser amigas – o incluso, bestfriends– de sus ex. Para nada, como mucho colegas y gracias. Un “acabamos bien” pero luego intercambian palabras cordiales o no se vuelven a ver el pelo.

Por otra parte, están las personas que se resisten a las despedidas y son el grupo más molesto: la ex pareja de tu actual pareja. Esa persona que va de buen rollo y dice ser muy amiga de tu pareja, que la quiere “un montón” aunque ya no haya amor pero a la mínima de cambio te pone a parir y le intenta recordar lo “feliz” que era con ella. Si tienes una pareja decente, mandará a su ex novio/a a hacer puñetas… Sino, preocúpate.

“- Agua pasada no mueve molinos.

– Pero en dónde hubo fuego quedan cenizas.

– Tranquila que ya me aseguro de barrerlas.”

Y así son las cosas -esas cosas que pasan– pero recuerda que todo pasa por alguna razón.

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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