Pan y circo.

En algunas ocasiones para tener una idea clara sobre algo, tiene que transcurrir el tiempo y vivir determinadas experiencias que poco a poco vayan desarrollando tu opinión, que es solo tuya y la cual se merece respeto, pero hoy en día ese “respeto” consiste en decir amén a que vas a tolerar la opinión del vecino pero que luego te la vas a pasar por el forro. Todos somos un poco hipócritas, consciente o inconscientemente, pero en algunas ocasiones el exceso es tan -taaan- grande que acaba asqueando a uno. Y esto es así.

¿Por dónde empezar este chop suey? Ah sí, tal vez por el país de pan y circo en el que vivimos. Así explicado rápido, para que se entienda y para no aburrir, a los ojos de Europa y del resto del mundo somos un país de payasos. El Circo del Sol pero en cutre, vamos. Se habla de democracia, pero lo único democrático que hay es la posibilidad de elegir cada cuatro años qué partido político compuesto de una serie de personas cualificadas para hacer el imbécil nos va a tomar el pelo. Y además, son expertos en estafas más cutres que la de la estampita, consistentes en sacarnos el dinerito delante de nuestras narices y pasárnoslo por la cara. O directamente hacen un truco de magia muy estupendo que consiste en que nosotros metemos los cuartos en una hucha muy graaaaaande, en la que unas “manos inocentes” van cogiendo y empieza a esfumarse como si estuviésemos tirando billetes dentro del Triángulo de las Bermudas. Pero ¡TACHÁN! luego aparecen en cuentas de paraísos fiscales a nombre de unos señores y señoras muy majos con trajes caros. Que por cierto, nunca pisan la cárcel porque son magos especialistas en el escapismo.

El hecho de estar en el poder -tranquilos, está comprobado que en España cualquiera puede ser Presidente- también conlleva la responsabilidad de dirigir este Estado de la mejor manera posible en beneficio de los ciudadanos. Aquí son muy originales y lo hacen a golpe de tijeretazo en la sanidad o la educación – habíamos quedado que el capital había “desaparecido” y hay que sacarlo de algún lado – y cambiando las leyes porque sí, porque “YOLO” -‘You Only Live Once’- y porque no tienen otra cosa que hacer en el Gobierno.

Así nació la “Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa” -LOMCE o “Ley del Tito Wert” para los amigos- porque se dieron cuenta de que hacía falta un cambio y se les ocurrió la estupenda idea de cargarse el principio de igualdad y utilizar la Constitución para fumarse un porrito mientras discutían su contenido. Como lo de los “Juegos del Hambre” ya existía, pues para darle un poco de emoción a la vida, decidieron cargarse lasbecas y dificultar aún más la situación de las familias a las que ya antes les era complicado costear los estudios de sus hijos. Por si lo de dejar tirada a la gente en la calle no era suficiente. Analizando el título de dicha ley nos encontramos con las palabras “mejora” y “calidad”… Vamos, digo que las encontramos porque están escritas, pero en la realidad brillan por su ausencia.

¿Y cual fue la respuesta? Huelga, huelga, huelga. ¿Sirvió para algo? Solo para que surgiese la violencia. Pues este es el panorama nacional. OJO, que si hablo de fútbol eso ya es otra cosa. Porque vamos, por el fútbol las masas se levantan con antorchas si hace falta. A veces pienso que habría que vestir a los Ministros con camisetas de equipos variopintos, a ver qué pasa.

Hablando de joyas de la corona, tenemos una estupenda Casa de la Corona que sirve PARA NADA pero que es ideal para protagonizar una telenovela. De prota tenemos a un Rey muy pilli y campechano casado con una reina a la que le tocó pasarse la vida asumiendo. Un príncipe que se enamoró de una princesa de la tele y que vivieron felices, comieron caviar y langostinos todos los días. Unas hijas con mala puntería -no como el Rey- pues más de una se casó con un chorizo. Por supuesto, toda esta tragicomedia la pagamos nosotros de nuestro bolsillo.

Pues todo esto no es más que una pequeña parte de la situación actual en la que vivimos y que, al parecer, la única respuesta por el momento es conjugar el verbo aguantarse; yo me aguanto, tú te aguantas, él se aguanta…

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Acerca de Andy

Estudiante de Derecho. Llevo con la voz un acento de sal.
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